Adormecimiento de pies en ciclismo

Solucionar los problemas que genera el adormecimiento de pies en ciclismo es de vital importancia. Un ciclista o triatleta entrenado puede llegar a realizar unas 5700 pedaladas por minuto7. A pesar de que todas las áreas del pie contribuyen substancialmente a la generación de fuerzas sobre el pedal2, la zona de la interface del pie con la zapatilla y el pedal es la que produce una mayor transferencia de energía del ciclista a la bicicleta1. Aunque depende del tipo de pedal, este área de contacto es de aproximadamente 60 milímetros cuadrados5. Esta zona de interacción requiere de consideración si se quiere minimizar el riesgo de lesiones, aumentar el confort y maximizar el rendimiento7.

Síntomas y posibles causas del adormecimiento de pies en ciclismo

Las lesiones y el dolor no-traumático y los síntomas neurológicos son comunes en la práctica del ciclismo y triatlón3. Ardor, dolor indefinido general en la zona media i anterior, adormecimiento, hormigueo y dolor electrizante son los típicos síntomas de la neuropatía plantar del pie6. Muchos ciclistas y triatletas sufren esta situación, en la cual realizar una parada, sacarse las zapatillas, caminar descalzo, masajear los pies o estirar les produce alivio o elimina el dolor5.

El ciclismo implica una carga altamente repetitiva. La continua aplicación de altas presiones en el pie ha sido asociada con isquemia (falta de irrigación) y la consecuente parestesia (adormecimiento) en ciclismo de larga distancia3,5. La presión y compresión ejercida sobre la rama plantar de los nervios interdigitales seria el origen del frecuente adormecimiento de pies en ciclistas2,6.

La causas son bien dispares y pueden incluir: incorrecto ajuste de la bicicleta (altura del sillín, distancia del sillín a la potencia, posición de las calas), tipo de calzado utilizado, tensión del atado del calzado, tipo de pies (planos, cavos), la presencia de algún problema biomecánico o estructural (genu varo, ante-pie supino, pie equino), diferencias en la musculatura, pedalear en subida o en llano, el uso de bajas o altas cadencias y el nivel de experiencia del ciclista5. Aunque cabe destacar, que la causa más común de estos problemas es la estrecha horma de una buena parte de las zapatillas que se ofrecen en el mercado, que ejercen una excesiva compresión en la parte media y anterior del pie6. Como resultado y teniendo en cuenta que el pie se suele hinchar cuando llevamos un rato pedaleando3,6, se produce una excesiva compresión de los nervios interdigitales que conlleva la falta de irrigación y el consabido adormecimiento en los pies.

 

Prevención o tratamiento conservativo adormecimiento de pies en ciclismo

 

  • Emplear zapatillas de una medida y con una horma adecuada a las características de nuestros pies, en las que no se produzca compresión mientras estamos pedaleando, especialmente en la zona del metatarso.
  • Realizar un apretado de las zapatillas homogéneo, evitando apretarlas demasiado.
  • Utilizar plantillas para mejorar la zona de contacto y la distribución de la presión en el medio pie y en el arco plantar. Aunque también es posible que se produzca un incremento de presión sobre el juanete o articulación del dedo gordo del pie1,3,4,6.
  • Si es posible, incrementar la cadencia de pedaleo, ya que una baja cadencia de pedaleo continuada puede provocar mayores picos de presión sobre zonas concretas del pie2.
  • Retrasar las calas de la zapatilla para reducir la presión sobre la zona del metatarso. Esta medida debe ir acompañada de un ajuste de los demás parámetros biomecánicos implicados.
  • Realizar un ajuste biomecánico en la bicicleta si no se ha realizado previamente, para asegurar una posición óptima.
  • Evitar cambios repentinos en el volumen de quilómetros realizados, implementando previamente un periodo de adaptación.

 

 

Bibliografía adormecimiento de pies en ciclismo

 

  1. Bousie, J., Blanch, P., McPoil, T. and Vicenzino, B. (2013). Contoured in-shoe foot orthoses increase mid-foot plantar contact area when compared with a flat insert during cycling. Journal of Science and Medicine in Sport, 16(1), pp.60-64.
  2. Henning, E., Sanderson, D., In-shoe pressure distributions for cycling with two types of footwear at different mechanical loads. Journal of applied biomechanics, 1995, pp.68-79.
  3. Sanderson, D., Cavanagh, P., (1987). An investigation of the in-shoe pressure distribution during cycling in conventional cycling shoes or running shoes. In: Biomechanics XB. Champaign, IL: Human Kinetics; 1987, pp.903-906.
  4. Thompson, M., Rivara, F., (2001). Bicycle-related injuries. American Family Physician, 63:10. P.2011.
  5. Uden, H., Jones, S., et.al. (2012). Foot Pain and Cycling: a survey of frequency, type, location, associations and amelioration of foot pain. Journal of Science and Cycling Vol 1, No 2.
  6. Valderrabano, V., Easley, M., (2016). Foot and ankle sports orthopaedics. Springer International Publishing. p.443.
  7. Yeo, B. and Bonanno, D. (2014). The effect of foot orthoses and in-shoe wedges during cycling: a systematic review. Journal of Foot and Ankle Research, 7(1).

 

 

Por | 2017-06-03T11:40:16+00:00 24 mayo, 2017|Biomecánica|

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